12 Ago Alba López, galerista de Néboa «Creemos que el arte debe activar no solo la mirada, sino también el cuerpo, la memoria y la emoción.»

Desde su perspectiva personal y como galerista, ¿qué significa formar parte de
ABERTO?
Formar parte de ABERTO significa integrarnos en una conversación colectiva que
trasciende los límites físicos de la galería. Como proyecto independiente y con una
identidad profundamente vinculada al contexto en el que trabajamos, resulta esencial
sentirnos parte de un ecosistema cultural más amplio, interconectado y dinámico. Es
una oportunidad para abrir nuestras puertas en red, poner en diálogo nuestro trabajo con
otras realidades y contribuir activamente a una comunidad artística que se enriquece a
través de la colaboración y el apoyo mutuo.
Si tuvieras que explicarle ABERTO a alguien que nunca lo ha vivido, ¿cómo lo
describirías?
ABERTO es la inauguración simultánea de la temporada expositiva en Galicia. Es un
punto de partida y un mapa abierto que invita a recorrer la región a través de la obra de
sus artistas y los espacios que los acogen. No es necesario tener conocimientos previos,
solo dejarse llevar por la curiosidad y el deseo de ver, escuchar y reflexionar.
¿Consideras que ABERTO puede convertirse en una nueva forma de hacer
turismo en Galicia?
ABERTO propone un turismo distinto, basado en la experiencia emocional, creativa y
sostenible. Se aleja del consumo rápido y superficial, invitando a quienes lo visitan a
mirar con atención y respeto, a involucrarse de forma consciente con los lugares y las
personas. Es un turismo que no solo transita espacios, sino que los habita y siente,
promoviendo un vínculo más profundo y auténtico con Galicia.
Para alguien que viene de fuera y quiere vivir ABERTO como una ruta, ¿qué le
recomendarías?
Le aconsejaría disfrutarlo sin prisas. Aunque ABERTO se desarrolla en unos días
concretos, las exposiciones permanecen abiertas durante semanas, por lo que es ideal
planificar la visita con flexibilidad, dejando espacio para la sorpresa y el encuentro
espontáneo. Vivir ABERTO es más que seguir un itinerario; es sumergirse en una
experiencia vital, abierta y enriquecedora que invita a descubrir Galicia desde una
mirada curiosa y receptiva.
¿Qué valor tiene para ti conectar y trabajar en red con otras galerías gallegas
gracias a este proyecto?
Es esencial. Trabajar en red nos permite compartir, aprender y contrastar. Nos recuerda
que no estamos solas y que juntas tenemos más fuerza para defender modos de hacer
respetuosos, comprometidos y transformadores.

¿Dirías que ABERTO contribuye a reforzar una identidad común del arte
contemporáneo en Galicia?
Más que una identidad única, diría que refuerza una voluntad compartida: la de mostrar
múltiples voces, acentos y formas de estar en el mundo, poniéndolas en relación y en
diálogo.
¿Qué te gustaría que sucediera en esta edición en particular?
Me gustaría que esta edición lograra atraer a un público diverso: desde el público
general hasta coleccionistas, profesionales del sector cultural, docentes y estudiantes.
Que todas estas personas visiten las galerías para establecer un contacto directo con la
creación contemporánea y puedan comprobar que el arte actual es accesible, estimulante
y cercano, sin necesidad de conocimientos previos. Que la experiencia deje una
impresión duradera, demostrando que el arte contemporáneo puede enriquecer nuestro
día a día, ofreciéndonos nuevas maneras de pensar, sentir y relacionarnos con el entorno
y la sociedad.
¿Qué artista o propuesta te gustaría ver en futuras ediciones?
Artistas que pongan el cuidado, el cuerpo, el territorio o el afecto en el centro.
Propuestas que cuestionen las formas tradicionales de exposición y expandan la idea de
galería.
¿Qué fue lo que más te atrajo de «a sweaty dispersal into the fog» para
presentarla en NÉBOA?
Me atrajo especialmente cómo su trabajo convierte al cuerpo en una superficie viva que,
además de dejar huellas, se moldea constantemente por aquello con lo que entra en
contacto. El cuerpo se muestra como un flujo continuo de reciprocidad con la materia,
en especial con lo vegetal, y la obra crea un espacio sensible donde esta interacción
cobra forma y presencia.
El título a sweaty dispersal into the fog toma prestadas las palabras de la ecofeminista
Astrida Neimanis, quien en Bodies of Water propone entender el cuerpo como un
“cuerpo de agua”: poroso, interdependiente y en diálogo constante con su entorno,
diluyéndose como la sudoración en la niebla. Esta perspectiva poshumana y feminista
atraviesa toda la obra de Andrea, que rompe con las jerarquías tradicionales entre lo
humano y lo no humano, y sugiere modos de convivencia y cuidado basados en la
transformación mutua.

¿Cómo describirías la propuesta de Andrea Davila Rubio a alguien que no la
conoce?
“A sweaty dispersal into the fog” es un recorrido escultórico que explora los vínculos
entre cuerpo y entorno a través de formas basadas en el tubo, que funcionan como
estructura y metáfora: figuras de tránsito, conexión y absorción. Utilizando materiales
como fibra de vidrio, acero inoxidable y elementos recogidos del paisaje, Andrea crea
un espacio que evoca una “coreografía líquida”: cuerpos que transpiran, se evaporan y
se dejan atravesar por la luz, el agua y el salitre.
En esta instalación, el cuerpo humano no es un centro absoluto, sino parte de un sistema
compartido con la materia que lo rodea. La sudoración, la niebla, la sal, el cabello
húmedo… todos forman parte de un lenguaje común de fusión y convivencia. La obra
invita a una experiencia sensorial y conceptual que desafía las categorías tradicionales,
promoviendo una mirada ética y comprometida con las relaciones entre lo humano y lo
no humano.
La obra nace de una residencia en el Atelier Mondial–Institute Art Gender
Nature en Basilea. ¿Cómo crees que esa experiencia ha influido en el resultado
final?
La experiencia internacional de Andrea Davila Rubio ha sido fundamental en el
desarrollo de su obra. Sus residencias en el Atelier Mondial–Institute Art Gender Nature
en Basilea, la Fundación Leblanc en Bruselas y Matadero Madrid le han brindado
espacios de diálogo y experimentación con artistas y pensadores de diversas disciplinas.
Estos entornos multidisciplinares y multiculturales han enriquecido su proceso creativo,
ampliando su mirada y profundizando en la relación entre cuerpo, materia y paisaje.
Esta riqueza de perspectivas se traduce en una obra compleja, sensible y plenamente
conectada con los retos contemporáneos que exploramos en NÉBOA.
Andrea utiliza materiales como fibra de vidrio, acero inoxidable, agua salada e
imágenes del paisaje. ¿Qué papel juegan estos elementos en la narrativa de la
exposición?
Cada material tiene un valor simbólico y conceptual más allá de su función física. El
acero inoxidable, frío y resistente, actúa como estructura y símbolo de contención,
mientras que la fibra de vidrio aporta fragilidad y transparencia. Estos contrastes
reflejan las tensiones entre dureza y vulnerabilidad, así como las violencias sutiles y
estructurales que atraviesan nuestra sociedad. Los elementos recogidos del paisaje
aportan una conexión directa con el entorno natural, estableciendo un diálogo entre lo
industrial y lo orgánico que invita a una reflexión profunda sobre nuestra relación con el
territorio y el cuerpo.
La exposición evoca “una coreografía líquida” de cuerpos en un paisaje brumoso
y salado. ¿Cómo se busca que el público experimente esa sensación?
La disposición espacial de la obra invita al público a moverse, rodear y casi habitar el
espacio escultórico, convirtiéndose en parte activa de esa coreografía líquida. Al
desplazarse entre las piezas, el espectador siente el movimiento, la disolución y la
conexión entre los cuerpos y el entorno, experimentando una sensación de fluidez y
permeabilidad que va más allá de lo visual.
¿Qué importancia tiene para vosotras que la obra dialogue con lo sensorial más
allá de lo visual?
Es fundamental. Creemos que el arte debe activar no solo la mirada, sino también el
cuerpo, la memoria y la emoción. Lo sensorial abre puertas profundas para conectar con
lo que la obra propone, permitiendo que la experiencia artística sea integral y
transformadora, involucrando todos los sentidos y generando una conexión más íntima
y vivida con el mensaje y el espacio.
El proyecto invita a repensar nuestra forma de habitar y cuidar el entorno desde
el cuerpo. ¿Cómo crees que el arte puede provocar este tipo de reflexión en el
espectador?
El arte tiene la capacidad de desplazar nuestra mirada y abrir preguntas. Cuando una
obra involucra al cuerpo y al entorno, nos sitúa en una posición distinta, más vulnerable
y atenta, desde la que es más fácil replantearnos hábitos y percepciones. Este vínculo
sensorial actúa como un catalizador que invita a cuestionar nuestras formas de habitar el
mundo y nuestra responsabilidad hacia el entorno. De este modo, el arte no solo es un
espacio de contemplación estética, sino también un agente activo para repensar prácticas
y percepciones cotidianas, estimulando un diálogo abierto sobre ecología, cuerpo y
memoria colectiva.

¿Qué vínculos establece la muestra entre lo humano y lo no humano?
La exposición establece un diálogo en el que lo humano y lo no humano se presentan
como partes interdependientes de un mismo ecosistema. Se visibiliza cómo el cuerpo
humano está intrínsecamente conectado con el territorio, y cómo los materiales —tanto
orgánicos como industriales— son portadores de memoria y evidencia de nuestras
interacciones con el entorno. Esta perspectiva rompe con jerarquías tradicionales,
promoviendo una mirada más inclusiva y respetuosa hacia todas las formas de
existencia, lo cual es esencial para repensar nuestras relaciones con el mundo natural
desde una posición ética y comprometida.
¿Crees que propuestas como esta pueden ayudar a visibilizar el arte
contemporáneo gallego desde una perspectiva más internacional?
Indudablemente, proyectos como el de Andrea Davila Rubio contribuyen
significativamente a posicionar el arte contemporáneo gallego en un contexto global. Su
lenguaje artístico, caracterizado por una rigurosa investigación conceptual y un diálogo
profundo con el territorio, establece puentes entre lo local y lo universal. Este tipo de
propuestas ofrecen una lectura compleja y multifacética que, sin perder su arraigo en la
sensibilidad gallega, dialoga con problemáticas contemporáneas de alcance
internacional, tales como la ecología y el cuerpo.
¿Tienes previsto que NÉBOA continúe acogiendo proyectos que exploren la
relación entre arte, ecología y cuerpo?
Sí, esta línea temática constituye uno de los ejes centrales de nuestra programación. En
NÉBOA entendemos el arte contemporáneo como una herramienta crítica para explorar
y cuestionar las complejas relaciones que sostenemos con nuestro entorno y con
nosotros mismos. Nuestro compromiso es fomentar proyectos que aborden estos temas
desde una perspectiva multidisciplinar, integrando rigor conceptual y sensibilidad
estética. De esta manera, buscamos no solo potenciar un discurso artístico que dialogue
con las urgencias contemporáneas en torno a la ecología y el cuerpo, sino también
promover un pensamiento crítico que impulse nuevas formas de habitar y cuidar nuestro
territorio desde una mirada ética y responsable.